Yoga Sutras: una introducción

Del libro El corazon de los Yoga Sutras de TKV DESIKACHAR



El origen del Yoga: los vedas y los Darshana



El origen del Yoga se remonta a las fuentes del pensamiento y la espiritualidad de la India. Su base son los Veda, parte fundamental de lo que se denomina "Canon Hindú". El estudio de los Vedas inspiró a sabios antiguos y recientes las seis escuelas de pensamiento conocidas como Darshanas.


Darshana significa "espejo". Un espejo que puede reflejar, de golpe y en su totalidad, la vida de quien se encuentre ante él.


Cada uno. de los seis Darshanas adoptó su propio punto de vista acerca de la vida, de su origen, de sus padecimientos, del camino que lleva a la felicidad y la sabiduría, etcétera.


El Yoga es uno de los Darshana. Su inspirador básico es Patanjali, sobre quien se sabe poco.


Han llegado a nosotros múltiples tradiciones, desde una visión mística que le identifica con

Ananta, la divina serpiente que sostiene el Universo, hasta el gramático Patanjali.


Poco puede afirmarse a ciencia cierta acerca de él y, él mismo, no se cita ni una sola vez a lo

largo de su obra sobre Yoga.


El Yoga se desarrolló, pues, en medio de un intenso movimiento espiritual y pedagógico, que configuró lo que ahora conocemos como pensamiento oriental.


Se consolidaron multitud de escuelas (monistas, pluralistas. Samkhya, etcétera). Entre ellas, con unas características propias bien acentuadas, el Yoga.


Cada una de estas escuelas tomó su propio rumbo, algunas en paralelo, otras en franca divergencia. Algunas tendieron a sustentarse sobre una base predominantemente intelectual (Samkhya, por ejemplo), otras (como el Yoga) se movieron en un campo más experimental y vivencial.


El primer texto de Yoga, conservado íntegramente, son los Yoga-Sutra de Patanjali. Su fecha

de redacción también es objeto de discusión. Por ciertas referencias cruzadas los estudiosos han podido fijar unos términos que limitan una época, que podría situarse sobre los años 300 a 400 d.C. Hay, sin embargo, opiniones divergentes a este respecto.


Aparece con mayor claridad, afortunadamente, el proceso de transmisi6n de esta obra a través de los siglos hasta nuestros días.


Los sutras: un estilo literario y pedagógico


Patanjali fijó su enseñanza en unos breves aforismos llamados sutras. Los sutras se caracterizan por su escaso número de palabras, por un laconismo que se encuentra más allá de los límites de la gramática.


El texto está, asi pues, libre de ambigüedades pero lleno de esencia; es tajante pero universal por su contexto.


Las palabras de un sutra no llegan a formar una frase pero ofrecen suficiente base para el profesor pueda su lección.


El sutra vincula enseñante y enseñanza pero es incapaz de clarificar, por si mismo, todos y

cada uno de los puntos de la obra.


Este estilo condensa hasta tal extremo el mensaje que se convierte en incorruptible. Fácil

de memorizar, la conservación íntegra del texto queda garantizada.


De hecho, el primer paso de la enseñanza consiste en la retención memorística de los sutras, repetidos tal y como los recita el profesor, cantados con todo detalle (sílabas largas y breves,

tonos, etc.). Sólo una vez conseguido esto, el profesor empieza a explicar el significado de lo aprendido.


Así podemos establecer un modelo muy claro de origen -elaboración -transmisión -enriquecimiento de los Yoga Sutras de Patanjali.


Una tradici6n oral inicial lleva a la conservación escrita de lo fundamental de la enseñanza, que se convierte en obra de estudio y es origen, a su vez, de comentarios y subcomentarios.


Hay que destacar, sin embargo, qué significa "comentar" para los orientales. Bajo el encabezamiento del sutra, el autor del comentario añade, intercala a veces, breves ampliaciones, puntos de vista propios, destacando, ante todo, la presencia y la integridad de la enseñanza original.


Los Yoga Sutras son el tronco de uno de estos "árboles de transmisión". Esta obra generó algunos comentarios que podríamos denominar históricos, cercanos a la fecha de composición de la obra:


- En primer lugar, el comentario de Vyasa (entre 540 y 650 d. de C.), que es el más

clásico y conocido.


- En segundo término, los comentarios de Vacaspati (850 aprox.) y de Sankara (700 d. de C. aprox.).


Desde nuestro punto de vista occidental, resulta curioso el respeto que el comentarista siente por la obra objeto de su trabajo, por encima incluso de sus propias convicciones. Vemos, por ejemplo, que Vacaspati, perteneciente al Vedanta, que se caracteriza por una visión no dualista del mundo, que proclama un Dios omnisciente y protector, única realidad existente, al comentar los Yoga Sutras respeta la visión que éstos tienen del mundo y su defensa de la realidad de las cosas.


El Yoga discurre en paralelo con otras disciplinas y conocimientos. El mismo genera múltiples obras que profundizan en el tema. Por si puede servir de ayuda al lector deseoso de más información, cabe citar que Desikachar, autor de este libro, afirma que, en su opinión, las obras básicas para el estudio del Yoga son tres:


  1. - Los Yoga-Sutras de Patanjali, imprescindiblesmen su opinión.

  2. - El Yoga-Rahasya de Nathamuni, que trata de las características, capacidades e intereses a tener en cuenta para adaptar la enseñanza del Yoga a cada alumno y circunstancia.

  3. - La Bhagavad-Gita sobre el papel del guru.


Cita también otros textos de interés:

  • El Yoga Yajhavalkya

  • La Gheranda-Samhita.

  • La Hatha-Yoga -Pradipika, etcétera.



El Yoga de Patanjali

Su fundamento y sus nociones básicas.


El Yoga no fue, en su origen, inventado por Patanjali. Ya en los Vedas, en los Upanishads y en otros textos aparece la noción, la palabra "yoga". En realidad presenta multitud de significados. Patanjali nos muestra su genio al definirlo en relación con la actividad mental.


Patanjali define así el Yoga: "Yoga es la capacidad de dirigir la mente hacia un objeto exclusivamente y de mantener esa dirección sin ninguna distracción" (S. 1-2).

En tanto no se alcance este estado, el hombre no puede unirse plenamente a Dios. No puede controlar sus sentidos. Los logros son inestables, las recaídas frecuentes.


Sobre la base de esta definición, Patanjali analiza el funcionamiento de la mente y cita gran número de medios, a nuestro alcance, para poner en orden una mente agitada. El autor explica, finalmente, cómo tal mente convierte en extraordinario a un hombre por su potencial y sabiduría.



El objetivo final del Yoga es conseguir una mente estable en un cuerpo sano. El Yoga no es una religión. Es un conocimiento, una disciplina, una experiencia que se adapta a las circunstancias, idiosincrasia y demanda de cada persona. No debe ser confundido con el hinduismo ni con ninguna otra religión.


Patanjali no insiste en la necesidad de creer en Dios para avanzar en el camino del conocimiento, ni incluye en su obra el punto de vista que, acerca de Dios, presenta el Vedanta. Su Dios no es el Amo del mundo, es el Maestro.

Esta convicción ha sido criticada por maestros tales como Vyasa, Sarikara y Ramanuja que, por otra parte, son brillantes comentaristas de los métodos propuestos por los Yoga-Sutra acerca de la estabilización de la mente.


Pasemos ahora a un análisis más detallado de la estructura y conceptos básicos de esta obra:



l. Estructura de la obra:


Los Yoga-Sutra de Patanjali se dividen en cuatro capítulos:

El primero se titula Samadhipadah y está compuesto de 51 sutras. Su contenido, en esquema, consiste en:


- Definición de Yoga.

- Definición de mente y sus funciones.

- Cómo alcanza la mente el estado de Yoga.

- Características y cualidades iniciales del practicante de Yoga.

- Dios, Maestro Universal.

- Posibles interrupciones en el camino del Yoga: Síntomas y tratamiento.

- Gratificantes consecuencias de la progresiva concentración de la mente.



El segundo se titula Sadhanapadah y está compuesto de 55 sutras. Su contenido, en esquema es:


- Obstáculos a la clara percepción de la realidad. Sus características y efectos.

- Los actos realizados bajo el efecto de los obstáculos sus efectos dolorosos. La confusión de lo que percibe y lo que es percibido .

- Existencia y características de lo que es percibido: los Guna.

- La claridad en la percepci6n de la realidad, base del bienestar.

- El proceso de Yoga consiste en el gradual crecimiento de sus ocho miembros: descripción de los dos primeros (Yama y Niyama) y sus efectos.

- Descripción de los dos siguientes miembros (Asana y Pclnayama) y sus efectos.

- Descripción del quinto miembro (Pratyahara) y sus efectos.


El tercero se titula Vibhutipadah y está compuesto de 55 sutras. Su contenido, en esquema, es:


- Descripción de los tres últimos miembros del Yoga (Dharana, Dhyana y Samadhi).

- La concentraci6n continuada sobre un objeto (Samyama). Necesidad y consecuencias

de mantener un continuo estado de atención frente al cambio de la calidad.

- Posibles objetos de Samyama y los efectos de cada uno ellos.

- Advertencias sobre los peligros del Samyama.

- La libertad, fin último del Yoga.


El cuarto capítulo se titula Kaivalyapadah y está compuesto de 34 sutras. Su contenido, en

esquema, es:

- El cambio inteligente, base del Yoga.

- El papel del profesor en los cambios de . su alumno.

- Obstáculos al cambio hacia la claridad.

- Los Guna, base del cambio.

- Realidad de las cosas que percibimos.

- Lo que percibe en nosotros se diferencia progresivamente de lo que es percibido.

- Progresivo acercamiento al estado de claridad.



2. Conceptos básicos del Yoga:


Primer punto:


  • Prakritti-Citta-Purusha. La concepción que los Yoga-Sutra presentan del mundo se basa en la diferenciación entre lo que es inmutable y lo que se modifica continuamente. Se afirma en la obra que, en nuestro interior, existe una realidad inmutable, absolutamente clara y sin error que denomina Purusha o Drashtar. Frente a esto existe en nosotros y a nuestro alrededor la realidad modificable e interpretable (la mente, Citta, la realidad palpable, Prakritti). La confusión de estas dos entidades tan diferenciadas lleva al error, a la confusión y al sufrimiento. Su diferenciación, por la concentración, a todo lo contrario.

  • Pramana-Viparyaya-Vikalpah-Nidra-smrti. Son las cinco actividades de la mente (comprensión, comprensión defectuosa, imaginación, sueño profundo y memoria, respectivamente). Su combinación configura nuestra manera de ser. La confusión de lo que percibimos y deducimos con ella y la realidad tal como es lleva al error y al sufrimiento. Según el Yoga, la mente no es nuestro "yo".

  • Abhyasa-Vairagya. Es el fundamento de todo esfuerzo a mejorar y la base de la práctica de Yoga: el esfuerzo adecuado y el desapego a los frutos de la acción. Esta noción es muy importante ya que describe una actitud concreta ante la realidad y en la misma práctica de Asana y pranayama.

Así pues, en un primer momento, vemos que Yoga se presenta como un esfuerzo de concentración de la mente, dirigido a distinguir lo mutable de lo inmutable por medio del buen uso de las actividades mentales y con una actitud de esfuerzo sostenido y desapego frente a los resultados.


Segundo punto:

  • Parinama. El cambio, relacionado con el paso del tiempo, provoca que situaciones muy similares sean, en el fondo, distintas y nos induce a actuar sin revisar nuestros actos y adecuarlos a la nueva situación, llevados por hábitos y comportamientos ligados a la memoria.


El Yoga de Patanjali pretende apercibirse de este cambio, actuar con justicia a cada momento y, con la ayuda de un profesor competente, aprovechar en beneficio del alumno este proceso constante de cambio en nosotros. El profesor ayuda al alumno a cambiar a mejor, a percibir la realidad de cada momento.


  • Guna. Los tres estados de la realidad sujeta a modificación (pesadez-apresuramiento-claridad). En el origen de todo cambio está su equilibrio siempre cambiante y la preponderancia de un estado sobre los otros dos. Así pues, la comprensión y adecuación al cambio, no siempre visible a simple vista, es la base del acto adecuado y del bienestar.


Tercer punto:

  • Samyama. La tarea de concentración de la mente sobre un mismo objeto, de manera repetida y fiel, se conoce con Samyama.


El profesor puede ser de gran ayuda al alumno a la hora de escoger ese objeto. Esta práctica repetida largo tiempo, lleva a la comprensión del objeto y a la adquisición de una progresiva estabilidad mental. Asimismo se adquieren capacidades relacionadas con dicho objeto.

Los Yoga-Sutra insisten en la conveniencia de ejercer el desapego ante todas estas posibilidades, ya que el fin último es la libertad.


  • Viniyoga. Noción que expresa que cada persona, al iniciarse en el Yoga, parte del punto en que se encuentra. Sus características, demanda personal y manera de pensar y actuar deben ser tenidas en cuenta por su profesor.

Así pues, cada persona, siendo idéntica en funcionamiento a las demás, es un ser diferenciado. El profesor debe comprender a su alumno en toda su realidad personal y social, verle tal como es, proponerle los ejercicios adecuados a cada momento y ayudarle a comprender la necesidad de no ligarse a los resultados obtenidos.


Cuarto punto:

a) Yama-Niyama-Ásana-Pranayima-Pratyahara-Dharana Dhyana-Samadhi.

Son los ocho componentes del Yoga que propone Patanjali.


Yama: relación con nosotros mismos.

Niyama: Relación con el mundo exterior.

Asana: Práctica de ejercicios físicos.

Pranayama: Práctica de ejercicios respiratorios.

Pratyahara: Dominio de los sentidos.

Dharana: Capacidad de dirigir la mente.

Dhyana: Capacidad de interaccionar con lo que intentamos comprender.

Samadhi: Total integración con el objeto de nuestra comprensión.


Estos ocho miembros crecen armónica y simultáneamente en el practicante de Yoga. Es una visión global del ser humano, capaz de relacionarse consigo mismo y con los demás sin conflicto, de comprender lo que le rodea y actuar correctamente y, ante todo, de basar sus cambios en la observación de algo tan basto como es el cuerpo en ejercicio y la respiración.


La reducción de impurezas físicas y mentales es el origen de toda mejora personal.


  • Klesha: Los obstáculos que impiden esta claridad de percepción. Son la comprensión defectuosa (Avidya), la confusión (Asmita), el exceso de apego (Raga), las aversiones irracionales (Dvesha) yel sentimiento de inseguridad (Abhinivesha).

Así pues, el Yoga se plantea como un ejercicio continuado de atención, en práctica física y respiratoria y en la vida diaria, para vencer los obstáculos a la clara percepción y desarrollar

todas las potencialidades del ser humano.


Quinto punto:

a) Íshvara: Dios como Maestro último. En la tradición que transmite T.KV. Desikachar (procedente de su padre Sri Krishnamacharya) es muy importante, aunque se destaca siempre que el Yoga no es una religión ni es necesario ser creyente para avanzar en su práctica.

b) Shradda-Virya-Smrti: Son las tres cualidades fundamentales del practicante de Yoga. Respectivamente la fe, la fuerza y la memoria.


Así pues, se nos presenta la posibilidad de un doble trabajo. El esfuerzo sostenido y consciente ante los cambios, por una parte, el abandono y la confianza en algo o alguien que está por encima de nosotros, por otra.



Los Yoga-Sutra en Occidente

Su uso como material de trabajo


Occidente tiene una idea muy vaga de lo que es el Yoga. Religión, ejercicio físico y esoterismo se confunden. Respecto a la práctica de ejercicios de Yoga, hay un retraso relativamente considerable en la enseñanza clásica de los fundamentos del Yoga y de su obra capital: los Yoga-Sutra de Patanjali.


En las lenguas de Occidente han aparecido diversas versiones de los Yoga-Sutra y de sus comentarios clásicos (sobre todo en inglés).


Actualmente, algunos practicantes de Yoga ya empiezan a considerar la necesidad de sustentar su práctica sobre una doble base: la experiencia física de las Ásanas (posturas físicas del yoga), y del Pranayama (técnicas de respiración) y el estudio- teórico de la base filosófica del Yoga. En este punto, un profesor competente puede ayudar a aplicar el contenido de los Yoga-Sutra a aspectos de la vida diaria, tanto interior como de relación.


El Yoga no puede quedar desprovisto de ninguno de sus aspectos, desde los más bastos a los más sutiles, desde el mundo de la relación al de la introspección.


Claude Maréchal, discípulo de T.K.V. Desikachar y gran difusor de los Yoga-Sutra en Europa,

aconseja -en uno de sus escritos -"no consumir este libro", Cito textualmente:


"Os aconsejo leer atentamente cada introducción, reflexionad un instante para comprender bien lo que esta introducci6n indica respecto a la enseñanza dada anteriormente y a la que

presenta a continuaci6n.


Después, leed atentamente el párrafo siguiente: el mensaje transmitido es el propio aforismo, el corazón de la enseñanza.


Meditad un instante sobre cada palabra y sobre cada significado. Terminad el estudio del aforismo con la lectura del comentario.


Escuchad vuestras reflexiones personales y formulad las preguntas que os vienen a la mente.


Evitad 'consumir' este libro. Es preferible leer solouno o dos aforismos cada vez; pero leed de nuevo lo que precede antes de pasar a la etapa siguiente. Una práctica interesante consiste en realizar la lectura y el tiempo de reflexi6n después de la práctica de Ásana y Pranayama"


Por la calidad intelectual de su autor es, también, material de trabajo para quien desee conocer los Yoga-Sutras en una versión al original y de calidad. A todos ellos se dirige esta introducci6n y esta obra.


CLAUDE MARÉCHAL

y JOAN A. ENREIG

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